Nuestro primer viaje
Después de un viaje interminable, el jueves 6 de agosto, llegamos nuevamente a Ipiales.
La
idea era salir inmediatamente hacia Quito, Ecuador, pero el cansancio
era demasiado, el viaje había sido muy pesado y, pese a que Ana
quería seguir, la convencí para descansar todo lo que quedaba de ese
día.
Poco que decir de ese día, salvo que descansamos y había mucho frio.
Lo
que si quiero mencionar, al recordar nuestra salida de Colombia es que
fue, de lejos, el país más bonito en el que hemos estado.

Me doy
cuenta que el final del viaje en Colombia no fue tan bueno (sobre todo
por Bogotá), en muchos casos fue malo. Sin embargo, el recuerdo que me
queda es el de los lugares, la gente, el clima, el ambiente, la alegría,
todo lo que Colombia tiene para ofrecer.
Sin embargo, más allá
de todos estos problemas, queda el recuerdo, inolvidable, de la cultura,
del café, las curvas, la bandeja paisa, las playas, el acento, la
gente, el clima, de todo. De todo lo que hace que uno quisiera volver a
Colombia, y sucumbir ante el latente riesgo de quererse quedar. Para
siempre.
¡Volveremos!
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